La incontinencia urinaria es la incapacidad de controlar la orina. Afecta a personas de todas las edades, sexo y posición social o económica. Se estima que entre el 15% y el 30% de las personas de más de 60 años que viven en su casa sufren incontinencia, a los que hay que añadir aquellos que se encuentran en residencias de la tercera edad. No se conoce el número total exacto de gente que padece incontinencia pero puede ser muy superior a lo que se estima. Muchas mujeres afirman que la incontinencia urinaria puede afectar considerablemente a su estilo de vida: dejan de hacer algunas actividades, siempre están pendientes de localizar el baño más cercano y existe preocupación por el olor o por las manchas en la ropa. Afortunadamente todo esto puede cambiar: con unos cambios de estilo de vida y una protección adecuados, podrás estar con los amigos, hacer ejercicio y llevar a cabo tus actividades diarias con tranquilidad y confianza. En general, los profesionales sanitarios suelen seguir los métodos menos invasivos para mejorar los inconvenientes de la incontinencia como, por ejemplo, pequeños cambios cotidianos, ejercicios de fisioterapia y tratamientos médicos. Si estos recursos no dan resultado, el especialista puede plantearse si es necesario aplicar un tratamiento más invasivo, como medicación o cirugía. La protección adecuada evitará una alteración innecesaria de la vida diaria.
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