La Costra Láctea Se caracteriza por escamas amarillentas, blanquecinas o grises, fuertemente adheridas al cuero cabelludo aunque también puede aparecer en la frente, el entrecejo, las cejas, la parte posterior de las orejas u otras partes del cuerpo. Tiene un aspecto grasiento y, a pesar de su nombre, no tienen nada que ver con la leche. Se relaciona con un trastorno de la piel que se denomina Dermatitis seborreica (piel grasienta) que también puede padecer el adulto. En el niño el problema suele ser intranscendente y desaparece en pocas semanas. La costra láctea aparece en el cuero cabelludo del bebé en forma de escamas espesas amarillas o de color café. Esta afección puede encontrarse también en los párpados, oídos, alrededor de la nariz y en las ingles. Pueden aparecer en recién nacidos y niños pequeños de hasta 3 años. Es importante que sepas que esto es una afección inofensiva y temporal, que no es contagiosa, ni producida por falta de higiene. Tampoco es una alergia y no es peligrosa. En algunos casos ocasiona picazón y, de ser así, rascarse en exceso posiblemente cause una inflamación adicional y las grietas en la piel pueden originar infecciones leves o sangrados. En los casos más leves -en general los más frecuentes- no se llega a producir infección, de modo que con medidas adecuadas se puede conseguir la remisión del brote sin necesidad de trtamiento con medicamentos: - Bañar al niño con baños de avena, tienen propiedades calmantes y protectoras. De este modo, suavizamos la ir
ritación o picor que pueda haber, impidiendo que el niño se rasque, lo que podría producir una infección y que la afección se agrave. Como baños de avena puedes utilizar el baño Dermopan sobregraso de Ducray
- En la costra lactea hay una preparación llamada Kelual emulsión que da excelentes resultados. Se aplica sobre todas las placas de descamación, dejando actuar de 15 a 20 minutos. Posteriormente, se lava la cabeza con champú o gel extrasuave para pieles irritadas ( Como pueden ser: Ducray Elución), quitando toda la descamación. La respuesta suele ser muy buena y en poco tiempo el brote remite.
En otros casos menos frecuentes no responde a estas sencillas medidas, por distintas razones: porque se ha producido infección, porque el brote es demasiado fuerte... en estos casos hay que acudir al médico. Ël, además de estas medidas tomará otras para solucionar el problema. En general no debeis preocuparos, porque tanto en los casos leves como en los casos en que es necesario acudir al médico el resultado final es favorable.
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